EL ESGRAFIADO MEDIEVAL. EL GRAN AUSENTE DE LA HISTORIOGRAFÍA EUROPEA.
- PONENTE: D. RAFAEL RUIZ ALONSO.
- FECHA: 7 DE MAYO DE 2016.
- HORA: 12.30 HORAS.
- LUGAR: CASA DE CULTURA.
- C/ Floridablanca, 3. San Lorenzo del Escorial.
Aunque notablemente presente en destacados edificios, trayectorias de relevantes creadores, fenómenos urbanísticos, tratados teóricos y corrientes estéticas, el esgrafiado mural ha sido injustamente relegado por la Historiografía del Arte a un papel muy secundario, casi anecdótico. Los argumentos que pueden explicar este ostracismo son de variada índole. Si bien en ciertos momentos el esgrafiado fue entendido como una suerte de disciplina pictórica, ligada a la muy respetable técnica del fresco, la mayor parte de sus manifestaciones nacieron con un propósito ornamental y subordinadas a la arquitectura, de ahí su encasillamiento dentro de las llamadas “artes menores”. Al principio jerarquizador de las especialidades artísticas debe responsabilizarse de la valoración peyorativa de los revestimientos murales como elementos perturbadores de los fundamentos “propiamente arquitectónicos”, así como de su consideración en términos de añadiduras sustituibles frente a la permanencia de los edificios. Ambas creencias han tenido y aún tienen, consecuencias devastadoras, al haber propiciado la eliminación o sustitución de estos acabados, sin tener en cuenta que con ello se destruye algo tan irremplazable como es la apariencia original de la arquitectura. Pensemos igualmente en el aura que rodea a las construcciones realizadas en piedra bien escuadrada, frente a aquellas otras –infinitamente más numerosas- que desde siempre han recurrido a los revestimientos para ennoblecer y proteger fábricas más humildes, recayendo sobre ellos negativos prejuicios que los hacen aparecer como elemento artificioso, disfraz o falsa pantalla. Para terminar, debe señalarse que el estudio de este procedimiento artístico es una labor realmente reciente, con poco más de un siglo en activo, aunque desde hace unos veinticinco años viva su mejor momento a nivel internacional. Aun así, el enfoque estrictamente local de la mayor parte de las publicaciones y el enorme desconocimiento que existe sobre las diferentes tecnologías que engloba el esgrafiado, están alumbrando una bibliografía no del todo rigurosa. Una de sus rémoras más evidentes es el completo desconocimiento del esgrafiado medieval por parte del mundo científico europeo, en el que recalcitrantemente se sostiene que este revestimiento fue una invención italiana y renacentista. Muy al contrario, la península ibérica ofrece un panorama único en el mundo, donde es posible seguir, paso a paso, el desarrollo del esgrafiado desde sus primerizas manifestaciones en los ámbitos romano y paleocristiano, hasta su gran apoteosis en la segunda mitad del siglo XV. Tan amplio espectro temporal, abarca igualmente el prerrománico asturiano, la trascendental aportación andalusí y norteafricana, así como la esfera mudéjar, personalísima simbiosis de universos estéticos que, desde el territorio hispano-luso, dará el salto a la arquitectura iberoamericana en época moderna.
Templos, murallas, castillos, claustros, alminares, palacios, torres-vigías, alcazabas y monasterios, conservan todavía evidencias de los esgrafiados que para estas construcciones idearon sus comitentes, directores de obras y artesanos, un aspecto que debió cuidarse en extremo puesto que constituía su imagen externa. El estudio de la arquitectura del pasado nunca será totalmente válido, ni podrá ser completamente objetivo, mientras no tenga en cuenta algo tan básico como la verdadera piel de sus manifestaciones, un patrimonio que no ha de ser tomado a la ligera.
Rafael Ruiz Alonso, Graduado en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos en la especialidad de “Procedimientos Murales”, por la Escuela del mismo nombre en Segovia, y Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2008 es académico de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.
Profesionalmente, ha compaginado la docencia, la creación artística y el diseño, la investigación y la gestión cultural, desarrollando esta última en los ámbitos de la organización de exposiciones, ciclos de conferencias y conciertos, la labor editorial, el asesoramiento en materia de restauración, la difusión cultural, etc. Actualmente es Coordinador Cultural en la Fundación Caja Segovia.
Es autor de más de una treintena de libros y artículos, dedicados fundamentalmente a la técnica y a la historia de un tipo específico de revestimiento mural denominado “esgrafiado”. Fruto de la colaboración entre el Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana “Manuel González Herrero”, la Diputación Provincial de Segovia y la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, está desarrollando el proyecto de investigación “Corrientes Nacionales e Internacionales del Esgrafiado”, cuyas primeras conclusiones han sido vertidas en un libro de reciente aparición, “Esgrafiado. Materiales, técnicas y aplicaciones”.
Pionera en su género, el objetivo de dicha investigación es destacar la trascendental importancia de este revestimiento en la Historia de la Arquitectura, del Urbanismo y de la Ornamentación, mitigando el incomprensible papel casi anecdótico que hasta ahora ha estado ocupando en la Historiografía del Arte. Al mismo tiempo, persigue difundir la necesidad de protección para las innumerables manifestaciones históricas que existen en el mundo, así como poner al alcance de los creadores todos los rudimentos técnicos de este procedimiento mural tan versátil, a fin de que continúe presente tanto en el terreno de la decoración, como en el de la expresión artística.